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<-- REVISTA EXTREMEÑA DE FOLKLORE 1987-2008

Alfonso XII
María Cristina me quiere gobernar
Me casó mi madre
El patio de mi casa


<-- A Salamanca


Quisiera ser tan alta como la luna
Campito del moro
La rana
Tres hojitas made
Las tres cautivas



Eres alta y delgada
Mambrú se fue a la guerra
Con el vito



Conde  Arnaldos
Abenámar
Muere Don Sancho
La doncella guerrera










"Les littératures populaires de toutes les nations; traditions, légendes, contes, chansons, proverbes, devinettes, superstitions"


Preposición: a ante bajo cabe con contra de desde en entre hacia hasta para por según sin so sobre tras (Por Castilla y por León / nuevo mundo halló Colón.)
Locución: encima de, debajo de, a la derecha de, a la izquierda de, delante de, detrás de, al otro lado de, de enfrente, de entre, etc.

un... (dos, tres...) algún... mucho... /  el... este... mi... (mío) yo... me... (mí...)

En el jardín
hay (están) dos gallinas.
庭に二羽鶏がいる。(Sentados a la sombra / de un verde limón / había dos amantes /en conversación.) [A unos 200 metros de aquí hay un paraíso (Some 200 meters from here is a paradise)]

Las gallinas están (hay) en el jardín. (その)鶏は庭にいる 。El paraíso está a unos 200 metros de aquí.

(Yo) canto
(Yo) no canto
¿Canto yo? - Sí, (tú) cantas; - No, (tú) no cantas
¿No canto yo? - Sí, (tú) cantas; - No, (tú) no cantas

練習
Usos del verbo QUERER: presente de indicativo (直接法現在), perífrasis (婉曲法), gerundio (ジェランド), pretérito perfecto (過去完了), infinitivo (不定詞), forma progresiva (進行形), presente de subjuntivo (接続法現在)

Quiero y no quiero querer
a quien no
queriendo quiero.
He querido sin querer,
estoy sin
querer queriendo.
Si porque te
quiero quieres,
que te
quiera mucho más:
Te
quiero más que me quieres.
¿Qué más
quieres? ¿quieres más?

Dicho muy deprisa, el trabalenguas más difícil para mí siempre ha sido: Un tigre, dos tigres, tres tigres, tres tristes tigres comiendo trigo en un trigal. Con "hermosísima Tyaratyondyorondyondyo, Tyaratyondyorondyondyo eres más hermosa que Mbazouva y Routagaraouana" también se me traba la lengua.




y (e), ni: Salió al balcón y gritó (Salió al balcón. Gritó). No salió al balcón ni gritó. (Ni quito ni pongo rey, pero ayudo a mi señor [Je ni j'enlève ni je mets roi, mais j'aide à mon monsieur])
Me llamas mañana y te lo cuento.
(Si me llamas mañana te lo cuento [contaré].)
Han estado aquí y no los hemos visto.
(Han estado aquí pero no los hemos visto.)
Era de noche y no se veía nada.
(Como era de noche no se veía nada.)
Llegaron y no había nadie.
(Cuando llegaron no había nadie.)
ya... ya
o sea, es decir
o
pero, aunque, sin embargo


subordinadas sustantivas subordinadas adjetivas subordinadas adverbiales

。。。は

好き

。。。が

me
te
le
nos
os
les

Me

 

gusta
gustan




duele
痛い

el vino.
beber vino.
(el) vino y (las) mujeres.

(el) vino que (me) sirven (las) mujeres.
[subordinada adjetiva]

España
スペインが

Relativo quien aplicado a cosa:
Con dos tragos del que suelo
Llamar yo néctar divino,
Y á quien otros llaman
vino
Porque nos vino del cielo.
Baltasar del Alcázar c 1550 - 1606

Omamori PHP Enero 1986




José Arturo Pérez Sánchez


Mamori es una forma sustantivada del verbo mamoru (proteger, guardar) y la o- que inicia la palabra es el prefijo de cortesía de uso más amplio en japonés; es decir, que si la cortesía en materias semánticas se atavía de o, y si se ha de aplicar la norma indiscriminadamente, ¡oh, toilet!, resulta mucho mejor con la o que sin ella, aunque al entrar en el retrete nos demos cuenta de cuán impreciso ha sido su empleo.

Pongo mi talismán favorito encima de la mesa -una almendra que me dejó mi abuela, pulida por el rodar de los años y de formas caprichosas que no sabría describir- y le ordeno que haga honor a su origen, del verbo griego teléo (yo cumplo) y que me permita cumplir, si
no con los dioses, sí con los lectores de esta publicación.

En Japón, que los trenes leviten no tiene nada de mágico, que un diseñador de circuitos lógicos crea en brujas no
tiene nada de ilógico y tener unos cuantos talismanes o amuletos que le den un empujoncito a uno en los momentos oscuros, con poderes sobrenaturales concretos, es de lo más natural.  La palabra omamori se refiere a pequeños amuletos, generalmente de papel o de madera, que venden en templos y santuarios. En contraste con el ofuda, de tamaño mayor, que se pone en el kamidana, una especie de altar familiar que hay en algunas casas, estos pequeños amuletos se llevan con uno. Aún se conserva la costumbre de coser omamori a los pañales de los bebés y a la ropa de los niños que celebran los tres, cinco y siete años de edad cuando se les lleva al templo para rogar que se críen bien.

No avanzo en mi escrito, coloco el trébol de cuatro hojas junto a la almendra, pienso en mi mascota, y ya, mucho más tranquilo, continúo.

Los favores que los dioses conceden a los humanos (goriyaku: go
- , prefijo  de cortesía como o ; riyaku, favor divino) pueden ser muy diversos y tan cambiantes como las necesidades sociales.

Hay amuletos que sirven para todo, y de los que antes se esperaba que evitaran enfermedades, calamidades, incendios, etc. Sin embargo, ahora se les pide buen casamiento y mejor casamentero, sobresalientes en los exámenes, etc. De favores para toda la comunidad se ha pasado a favores personales.

Yo, entre nosotros y para que luego nadie se llame a engaños, no tengo mucha confianza en las cosas multiuso; retiro la silla, abro mi caja empotrada, saco la pata de conejo y la pongo junto a la almendra y el trébol de cuatro hojas. Vuelvo a pensar en mi mascota. Me reconforta.

Existen otros omamori a los que, permítaseme llamar sin rubores, de favores especializados. Tenían relación con sequías, lluvias, nacimiento, crecimiento, agricultura, pesca, silvicultura; en la actualidad evitan accidentes de tráfico, velan por la educación de los hijos, hacen que el comercio y la industria prosperen.

En Japón se creía que los espíritus rencorosos de personas que habían odiado en este mundo maldecirían a los seres que en él quedaban; se tomaban precauciones y se les convertía en dioses, o divinidades si así lo prefieren, como vía más expedita para aplacar su ira. Con lo que hubo dioses, paradojas aparte, que nacieron de espíritus iracundos. Este fue el caso de un samurai de la era Heian llamado Michizane Sugawara que murió en Dazaifu (Kyushu), lugar al que había sido confinado por el emperador; al poco tiempo el espíritu colérico de Michizane se llevó al emperador consigo y se deificó al samurai con el nombre de Tenjin-sama. Michizane era un excelente calígrafo, con lo que pasó a ser algo así como el Santo Tomás de Aquino de los estudiantes japoneses. En una sociedad de tanta competencia como ésta, el estudio es algo que no se debe tomar a chirigota ni mucho menos, lo cual hace que los tenjin (santuarios consagrados a Tenjin-sama) proliferen por todo el país y que en ellos sea donde los estudiantes lloren sus cuitas y consigan los omamori que les permitan aprobar el bachillerato y superar las pruebas de ingreso a universidades de prestigio.

Me atranco otra vez, me hago con mi higa (¡horrible cacofonía!), que va a parar al lado de la almendra, el trébol, la pata de conejo. Y tengo presente a mi querida... mascota.

Las mocitas casaderas japonesas ya busquen príncipe azul, o sastrecillo valiente, deberán darse una vuelta por Izumo-taisha (Gran Santuario de Izumo) en la provincia de Shimane, pues si sus poderosos amuletos fallan y de casarse han, sus nombres y encantos irán a parar irremediablemente a un disco de ordenador de agencia matrimonial que, aunque sin ese toque romántico de lo humano, no resulta del todo mal, según he oído.

¿Y el sexo opuesto?, me pregunta una amiga extranjera, de profesión feminista y que me suele acusar de machismo. Bueno... los hombres lo mismo, pero al contrario. Y le pido por favor que no saque las cosas de quicio.

Las futuras mamás tienen su protector en Suiten-gu, Tokio, que aunque no haga del parto un placer de dioses precisamente, pondrá su granito de arena.

Antiguamente los espejos eran símbolos de buena suerte, quizá por ser objetos preciados. Hoy, a los jóvenes les da por coleccionar billetes de tren con nombres de estaciones como Aikoku (ai, amor), Kofuku (felicidad) y a mí me da que el truco se lo han inventado los hoteleros de los alrededores. Pero, bueno, uno va del amor a la felicidad por el precio módico del billete, más la habitación, claro, si pierde el tren me refiero.

En resumidas cuentas, que el buen hacer comercial japonés alcanza a dioses, templos y santuarios que se modernizan con la sociedad a la que sirven, puesto que después de todo, de transacciones comerciales depende su supervivencia. Ejemplo típico de lo cual se encuentra en Shinsho-ji, llamado popularmente Narita-san por estar en la colina de dicho nombre, y cuyos amuletos protegen de accidentes aéreos desde que se construyó el aeropuerto.


完了と未完了の対照: Cuando me pesé pesaba.
Cuando me pesé
pesé.

El Verbo Español

canto
cantaré
cante

Probablemente llega.
Probablemente llegará.
Probablemente llegue.

he cantado
habré cantado
haya cantado

Probablemente ha llegado.
Probablemente habrá llegado.
Probablemente haya llegado.

canté; cantaba
cantaría

cantara-se

Probablemente llegó (llegaba).
Probablemente llegaría
.
Probablemente llegara-se.

había cantado
habría cantado

hubiera-se cantado

Probablemente había llegado.
Probablemente habría llegado.
Probablemente hubiera-se llegado.

Práctica del verbo:
(DES)ENGARABINTINTANGULAR

El cielo está engarabintintangulado; (participio)
¿quién lo desengarabintintangulará? (futuro)
El desengarabintintangulador (sustantivo)
que lo desengarabintintangulare (*futuro subjuntivo)
buen desengarabintintangulador será.
*Actualmente en desuso
 


単文





述語的

能動態

Como pan.

Salgo.

自分の

Me lavo.

相互の

Nos queremos.

欠如

Llueve.

受動態

1. Fue detenido por la policía.

2. Fue detenido en Tokio.

3. Se registró su detención.


属詞的
Soy español.
Estoy bien.

El Género: discriminación

Tiene ojos de gato, y no es gato;
Orejas de gato,  y no es gato;
Patas de gato,  y no es gato;
Rabo de gato,  y no es gato.



Diminutivos en ITO:  
La pastora

Estaba una pastora, larán, larán, larito,
estaba una pastora cuidando un rebañito.

Con leche de sus cabras, larán, larán, larito,
con leche de sus cabras haciendo los quesitos.

El gato la miraba, larán, larán, larito,
el gato la miraba con ojos golositos.

Si me hincas las uñas, larán, larán, larito,
si me hincas las uñas te corto el rabito.

La uña se la hincó, larán, larán, larito,
la uña se la hincó y el rabito le cortó.

A confesar la falta, larán, larán, larito,
a confesar la falta se fue al padre Benito.

"A vos, padre, me acuso, larán, larán, larito,
a vos, padre, me acuso que le corté el rabito."

"De penitencia te echo, larán, larán, larito,
de penitencia te echo que reces un credito."

El credo lo rezó, larán,larán, larito,
el credo lo rezó y el cuento se acabó.


Participios (y algún sustantivo) en AO: Yo soy mexicano

Yo soy mexicano, mi tierra es bravía,
palabra de macho, que no hay otra tierra,
más linda y más brava que la tierra mía.

Yo soy mexicano, y a orgullo lo tengo,
nací despreciando la vida y la muerte,
y si echo bravatas, también las sostengo.

Mi orgullo es ser
*charro, valiente y bragao,
traer mi sombrero con plata bordao,
que naiden me diga que soy un rajao.

Correr mi caballo, en pelo montao,
pero más que todo ser enamorao,
yo soy mexicano, muy atravesao.

Yo soy mexicano, por suerte mía,
la vida ha querido que por todas partes
se me reconozca por mi valentía.

Yo soy mexicano, de naiden me fío,
y como Cuauhtémoc cuando estoy sufriendo,
antes que rajarme, me aguanto y me río.

Me gusta el sombrero, echado de lao
pistola que tenga cacha de venao,
fumar en hojita tabaco picao.

Jugar a los gallos, saberme afamao,
pero más que todo ser enamorao,
yo soy mexicano muy atravesao...

*Arturo también es charro. En las dehesas salmantinas se monta a pelo






Esta noche ha llovido

Esta noche ha llovido mañana hay barro, (bis)
pobre del carretero que anda con carro.
Quítate niña de ese balcón...

Porque si no te quitas ramo de flores (bis),
llamaré a la justicia que te aprisione
con las cadenas de mis amores.

Dicen que los pastores huelen a sebo (bis),
pastorcito es mi novio y huele a romero.
Quítate niña de ese balcón...

Dicen que los pastores huelen a lana (bis),
pastorcito es el mío y huele a retama.
Quítate niña de ese balcón...

Dicen que los pastores matan ovejas (bis).
También los labradores rompen las rejas.
Quítate niña de ese balcón...

En medio de la plaza cayó la luna, (bis)
cuatro partes se hizo y tú eres una.
Quítate niña de ese balcón...

Echa el surco derecho y larga besana,(bis)
labrador de tus padres serás mañana.
Quítate niña de ese balcón...


pa' Casita

 

Vokabulario de Rrefranes i Frases proverbiales, i otras Fórmulas komunes de la lengua kastellana, en ke van todos los inpresos antes, i otra gran kopia ke xuntó el Maestro Gonzalo Korreas, Katredátiko de Griego i Hebreo en la Universidad de Salamanka. Van añedidas las deklaraziones i aplikazión adonde parezió ser nezesaria. Al kabo se ponen las frases más llenas i kopiosas.

http://es.wikipedia.org/wiki/Gonzalo_Correas

 

Lengua privilegiada (Fuente: ethnologue.com)

 1. chino (mandarín)

1.213.000.000

 2. español

329.000.000

 3. inglés

328.000.000

 4. árabe

221.000.000

 5. hindi (dialectos)

182.000.000

 6. bengalí

181.000.000

 7. portugués

178.000.000

 8. ruso

144.000.000

 9. japonés

122.000.000

10. alemán

90.000.000



Diccionario Etimológico de La Lengua
Castellana (1856) por D. Pedro Felipe Monlau

 

El carbonero

El carbonero por las esquinas,
va pregonando carbón de encina.
Carbón de encina, cisco de roble,
la confianza no está en los hombres.

No está en los hombres ni en las mujeres,
que está en el tronco de los laureles.
No está en el tronco ni está en las ramas,
que está en el pecho de una serrana.

De una serrana descolorida,
me roba el alma, también la vida.
También la vida y el corazón,
una serrana me lo robó

¿Cómo quieres que tenga?


¿Cómo quieres que tenga (bis)
la, la, la, la cara blanca
si soy carbonerita (bis)
de, de, de, de Salamanca?

En Salamanca tengo (bis)
ten, ten, ten, tengo sembrado
azúcar y canela (bis)
pi, pi, pi, pimienta y clavo.

Tu marido y el mío (bis)
son, son, son, son escribanos,
y en la pluma parecen (bis)
pri, pri, pri, primos hermanos.

El perrito San Roque (bis)
no, no, no, no tiene cola,
porque se la ha comido (bis)
la, la, la, la caracola.

Al aire, sí; al aire, no.
¿Cómo quieres que tenga la cara blanca,
siendo carbonerita de Salamanca?
Al aire, sí; al aire, no.

Cantan los pajarillos en los árboles.
Cantaban y decían: Leré, leré, leré.
Cantaban y decían: Adiós, que yo me iré.
 


La Pensatriz Salmantina (1777)
Ejemplar de prensa m
ás antiguo de España
que se conserva en la
Biblioteca de Prensa Histórica

La Clara

La Clara cuando va a misa,
se pone en el Altar Mayor,
con el librito en la mano
pidiéndole a Dios perdón.

¡Ay! Guindilla, guindilla, guindilla,
que ya no te quiere la de la toquilla.
Albardero, albardero, albardero,
que ya no te quiere la hija del herrero.

La Clara cuando va al baile,
forma corro alrededor,
habla, canta, toca y baila
hasta la puesta del sol.

¡Ay! Guindilla, etc.

Es la Clara la mocita
más bonita que se vio,
y que a todos los mocitos
calabazas siempre dio.

¡Ay! Guindilla, etc. 

La muñeca

Tengo una muñeca vestida de azul,
con su camisita y su canesú.
La saqué a paseo, se me constipó,
la tengo en la cama con mucho dolor.

Dos y dos son cuatro, (2+2
= 4)
cuatro y dos son seis, (4+2
= 6)
seis y dos son ocho (6+2
= 8)
y ocho dieciséis. (8+8
= 16)
Y ocho, veinticuatro, (16+8
= 24)
y ocho, treinta y dos, (24+8
= 32)

ánimas benditas, me arrodillo yo.












FABLES DE LA FONTAINE

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TYARATYONDYORONDYONDYO  (I) (conte herero).
French Original:
tyaratyondyorondyondyo.pdf

Il y avait une fois une femme qui avait une fille d'une beauté extraordinaire. Tous les regards se reposaient pleins d'admiration sur elle: elle était dorlotée par tout le monde. Aussi était-elle très fière. Le village dans lequel elle vivait était grand et il y avait beaucoup de jeunes filles qui étaient belles aussi.
   Elles allaient ensemble faire paître les brebis et tous ceux qui voyaient la jeune fille disaient:
   Qui est cette belle fille?
  
Les passants brûlaient du désir de la connaître et de s'attirer sa faveur. Un jour, toutes les jeunes filles du village s'étaient réunies, parmi lesquelles Tyaratyondyorondyondyo; c'était le nom de la jeune fille.
  
Elles allèrent ensemble vers les bergers et leur demandèrent:
   — Nous savons bien que toutes nous sommes belles, mais quelle est la plus belle d'entre ous?
   Ils répondirent:
   — Certainement vous êtes toutes belles, mais
la beauté de Tyaratyondyorondyondyo surpasse la vôtre, comme le doigt du milieu les autres doigts.
   Alors elles allèrent toutes avec les bouviers et leur dirent :
   — Nous savons bien que nous sommes toutes belles, mais quelle est la plus belle parmi nous?
   Ceux-ci répondirent:
   — Certainement vous êtes toutes belles, mais Tyaratyondyorondyondyo est plus belle que Mbazouva et Routagaraouana.
  
Les jeunes filles posèrent encore la même question aux ramasseurs de baies qu'elles rencontrèrent, et reçurent la même réponse. Tyaratyondyorondyondyo en devint de plus en plus fière. Les jeunes filles se firent naturellement des signes et dirent:
   — Laissez-la jusqu'à ce qu'on soit à demain matin.
   Tyaratyondyorondyondyo remarqua bien qu'elles avaient quelque dessein secret.
  
Le lendemain, elles se rassemblèrent de nouveau, allèrent la trouver, l'appelèrent et lui diront:
  — Viens, allons jouer.

   Elle leur répondit:
   — Excusez-moi, je ne peux pas venir; j'ai mal à la tête.
  
Elles reprirent :
    — Nous t'en prions, laisse-nous jouer avec toi ; nous voulons jouer à cache-cache.

   Sa mère qui entendait cela dit :
   — N'entends-tu pas ce que disent tes amies ? Cela ne te fera pas de mal si tu te lèves.

   Alors elle alla avec elles. Elles descendirent au fleuve et se dirent:

   — Jouons à cache-cache.
   Tyaratyondyorondyondyo avait une sœur plus jeune et une amie; mais la plus jeune sœur était dans le chantier et Tyaratyondyorondyondyo avait sa servante avec elle.
Alors les jeunes filles lui dirent :
   — Cache-toi.
   Elle se coucha sur la terre; alors une jeune fille lui monta sur le creux de l'estomac.
   — Tu me tues, cria-t-elle.
   L'autre n'écouta pas. Son amie et sa servante
criaient :
— Qu'y-a-t-il ?
N'entendez-vous pas ? Le faites-vous à dessein ?
   L'autre demeura ainsi sur son corps et lui pressa tellement le cœur qu'elle mourut. La servante et son amie la portèrent en terre et pleurèrent. Les autres les menaçaient et leur dirent:
   — Gardez-vous de le faire savoir.

   Quand elles arrivèrent dans le village, les gens demandèrent après Tyaratyondyorondyondyo :
   Elles répondirent :
   — Voilà longtemps qu'elle est revenue, car elle disait qu'elle avait mal à la tête.
   — Elle n'est pas venue ici, dirent les gens.
   Ils la cherchèrent sans la trouver et interrogèrent la servante : celle-ci ne dit rien.
  
Un jour ils interrogèrent des voyageurs :
   — N'avez-vous pas vu un cadavre?
   — Oui, près du fleuve, nous avons vu le cadavre d'une très belle jeune fille.
   On y alla : sa mère pleura tout le long du chemin jusqu'à ce qu'on trouva la morte. Elle l'enleva, l'emporta en pleurant à la maison et l'enterra.

TYARATYONDYORONDYONDYO  (I) (cuento herero). Traducción de José Arturo Pérez Sánchez (Kawasaki 13-I.2012)

Había una vez una mujer que tenía una hija de una belleza extraordinaria.  Todas las miradas se posaban llenas de admiración sobre ella, todos la mimaban. Por eso estaba muy orgullosa.  El pueblo donde vivía era grande y había muchas jóvenes que también eran bellas.
   Iban todas juntas a apacentar las ovejas y todos aquellos que veían a la joven decían:
  — ¿Quién es esta bella
joven?
   Los transeúntes ardían en deseos de conocerla y de conquistar sus favores. Un día, todas las jóvenes del lugar estaban reunidas, entre ellas, Tyaratyondyorondyondyo; era el nombre de la jovencita.
   Se acercaron juntas a los pastores, y les preguntaron:
  — Bien sabemos que todas somos bellas, pero ¿quién de entre nosotras es la más bella?
   Ellos respondieron:
   —
Ciertamente todas vosotras sois bellas, mas la belleza de Tyaratyondyorondyondyo sobresale como el dedo del medio de los otros dedos.
   Luego fueron todas con los vaqueros y les dijeron:
   — Bien sabemos que todas somos bellas, pero ¿quién es la más bella de entre nosotras?
   Éstos respondieron:
   — Ciertamente todas vosotras sois bellas, mas Tyaratyondyorondyondyo es más bella que Mbazouva y Routagaraouana.
   Las jóvenes volvieron a hacer la pregunta a los recolectores de bayas que se encontraron, y recibieron la misma respuesta. Tyaratyondyorondyondyo fue llenándose de orgullo. Las jóvenes se hicieron señas y dijeron con naturalidad:
   —
Dejadla hasta mañana por la mañana.
   Tyaratyondyorondyondyo bien se dio cuenta de que algo tramaban.
   Al día siguiente se reunieron de nuevo, fueron a buscarla, la llamaron y le dijeron:
   —
Ven, vamos a jugar.
   Ella respondió:
   —
Perdón, no puedo ir; me duele la cabeza.
   Ellas continuaron:
   —
Por favor, déjanos jugar contigo; queremos jugar al escondite.
   Su madre, que lo oyó, dijo:
   —
¿No oyes lo que dicen tus amigas? No te hará mal si te levantas.
   Así que se fue con ellas. Bajaron al río y dijeron:
    —
Vamos a jugar al escondite.
Tyaratyondyorondyondyo tenía una hermana menor y una amiga; pero la hermana menor estaba en el taller y a Tyaratyondyorondyondyo la acompañaba su sirvienta. Luego las jóvenes le dijeron:
   —
Escóndete.
   Se tendió en el suelo; entonces una joven se le subió en la boca del estómago.
   —
Me matas, gritaba ella.
La otra no escuchaba. La amiga y la sirvienta gritaban:
   —
¿Qué sucede? ¿No oyes? ¿Lo haces aposta?
   La otra siguió encima de ella y le presionó tanto el corazón que murió. La criada y la amiga la depositaron en tierra y lloraron. Las otras las amenazaron diciéndoles:
   —
Cuidadito con contarlo.
   Cuando llegaron al pueblo, la gente preguntó por Tyaratyondyorondyondyo.
   Respondieron:
   —
Hace mucho rato que regresó, pues dijo que le dolía la cabeza.
    —
Aquí no ha llegado, dijeron las gentes.
   La buscaron sin encontrarla e interrogaron a la criada: ésta no dijo nada.
   Un día
preguntaron a unos viajeros:
   —
¿No habrán visto un cadáver?
   —
, cerca del río hemos visto el cadáver de una joven muy bella.
   Fueron para allá: su madre fue llorando a todo lo largo del camino hasta que encontraron a la muerta. La levantó, se la llevo
a casa llorando y la enterró.