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& era
estonces la
Olimpiada |
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PREGUNTAS HECHAS AL FILÓSOFO BÍAS. |
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La primera pregunta fue
ésta:
La tercera pregunta fue: "¿Qué cosa es más dificultosa de medir?" Respondió Bías: "No ay cosa en el mundo do se requiera tan gran tiento como quando se mide el tiempo; porque el tiempo se ha de medir tan justo, que ni le falte a la razón tiempo para fazer bien, ni le sobre a la sensualidad tiempo para hazer mal." La quarta pregunta fue: "¿Quál es la cosa en el cumplimiento de la qual no ha de aver escusa para cumplirla?" Respondió Bías: "Lo que se prometió, porque do ay coraçones generosos y rostros vergonçosos, todo lo que por voluntad se prometió de necessidad se ha de cumplir, que de otra manera más perdería el que perdiesse el crédito de su palabra que no el que perdiesse la promessa a él fecha." La quinta pregunta fue: "¿Quál es la cosa en que los hombres buenos y malos han de ser más solícitos?" Respondió Bías: "En ninguna cosa han de ser los hombres tan solícitos como en buscar consejos y consejeros; porque no se pueden sustentar los prósperos tiempos, ni se pueden resistir a los muchos enemigos si no es con hombres maduros y con consejos anejos." La sexta pregunta fue: "¿Quál es la cosa en la qual los hombres son loados por ser perezosos?" Respondió Bías: "En una sola cosa tienen los hombres licencia de ser perezosos, y es en elegir los amigos; porque el amigo muy tarde se ha de elegir y jamás por jamás se ha de dexar." La séptima pregunta fue: "¿Quál es la cosa que más dessea el hombre abatido?" Respondió Bías: "Es mudança de fortuna, y la cosa que más aborrece el próspero es pensar que es mudable la fortuna; porque el hombre abatido piensa que si muchas mudanças haze fortuna, siempre le cabrá alguna parte della, y el hombre próspero piensa que por una mudança que haga fortuna, luego le ha de despedir de su casa."
Estas cosas fueron las que preguntaron y respondió el philósopho Bías en
los juegos del monte Olimpo, en la
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LAS LEYES QUE DIO EL PHILÓSOPHO BÍAS A LOS PERINENSES. |
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Ordenamos y mandamos que ninguno sea elegido por príncipe de todos los pueblos si no uviere a lo menos quarenta años; porque de tal edad han de ser los governadores, que ni la poca edad y experiencia les haga errar los negocios, ni la mucha edad y flaqueza les estorve a sufrir los trabajos. Ordenamos y mandamos que ninguno sea elegido por governador del pueblo si universalmente por todo el pueblo no fuere aprovado por bueno; porque nunca será bien obedecido el que de todos fuere tenido por malo. Ordenamos y mandamos que ninguno entre los perinenses sea por governador elegido si no fuere en las letras griegas muy docto; porque no ay mayor pestilencia en la república que faltar sapiencia y prudencia en el que la govierna. Ordenamos y mandamos que ninguno sea entre los perinenses por governador elegido si no fuere a lo menos diez años en las guerras criado; porque aquel solo sabe conservar la paz desseada que supo por experiencia qué cosa son los trabajos de la guerra. Ordenamos y mandamos que ninguno que fuere en crueldad notable tomado sea por governador de algún pueblo elegido; porque todo hombre que fuere de crueldades amigo es impossible sino que pare en tyrano. Ordenamos
y mandamos que si el governador de los perinenses fuere osado a
quebrantar tres leyes antiguas del pueblo, en tal caso sea de la
governación privado y del pueblo expelido; Ordenamos
y mandamos que el príncipe de los perinenses se contente con las tierras
que le dexaron sus passados y no invente guerras para tomar reynos
estrangeros, y, si acaso lo quisiere hazer, ninguno con dineros ni
persona sea obligado a le seguir ni servir;
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